
Siguiendo a mis pensamientos, los cuales me llevan con frecuencia a buscar el motivo por el que soy quien soy, en esta ocasión me guiaron hasta el rincón donde se encuentra mi amor por la cultura clásica.
Mi formación es científica, me muevo entre corrientes y tensiones, entre ámperios y vóltios. La electrónica fue algo que siempre me gustó, desde niño, porque me gustaba entender cómo funcionaban los aparatos que tenía en casa, pero ¿por qué me interesa la mitología?
Encontrar una respuesta a algo así no es fácil puesto que se encuentra diluida en ti, hace tanto que forma parte de mí que cuesta encontrar un momento en el que no lo fuera. Buceando en mi subconsciente acabé dando con ella, Ulises.
Cuando no eras más que un niño de 3 o 4 años vi por primera vez esa película, Ulises, interpretada por Kirt Douglas y aquello me marcó, me marcó para siempre.
Con los años Ulises me llevó de la mano hacia la mitología, primero la griega, luego la egipcia, la nórdica, la celta... Además me mostró la filosofía, primero los clásicos, Sócrates, Platón, Aristóteles, luego se abrió el camino hacia oriente y su taoísmo, budísmo, zen, induismo...
Si me paro a pensarlo, la influencia que ha ejercido todo esto en mí, en mi forma de ver la vida y mi personalidad, me resulta divertido que todo ello se iniciara con una simple película. Tal vez sin ella habría acabado encontrando todo lo que encontré, pero sin duda gracias a su chispa, a ese destello inicial, pude iniciar el camino que hoy recorro.