
... afortunado en amores.
Al menos eso se decía cuando yo era joven (que digo yo que se seguirá diciendo, pero con esta juventud de ahora nunca se sabe).
Volviendo a la cuestión... creo que ahí está el problema de todo, ¡¡desafortunado en el juego, afortunado en amores!!
No recuerdo la última vez que perdí a algo, siempre gano a todos los juegos y no es broma. Se me dan especialmente bien los juegos que requieran alguna habilidad o destreza, pero también suelo ganar a los de puro azar, salvo la lotería (lo cual tampoco es del todo cierto, puesto que en realidad nunca juego, pero cuando iba al instituto me dediqué a hacer estadísticas de los número que más salían, aposté y gané unas 10.ooo pesetas, lo cual no era mucho, pero yo recogí mis ganancias y me retiré del juego).
Como decía siempre gano, con la única excepción de los juegos de azar, lo que hace que no suela jugar a nada, las cosas como son. En general a la gente no le gusta perder, así que prefiero no amargar al personal.
Esta noche estuve tomando unas cervezas y jugando al billar, obviamente gané, ¿qué ocurrió?... pues muy fácil, que me volví solo al hotel.
Está visto, afortunado en el juego, desafortunado en amores.