lunes, 10 de octubre de 2011

El transcurrir del tiempo


Ya hace unos días que regresé a mi ciudad. Tuve tiempo de reencontrarme con bastantes de mis amigos y conocidos, y una cosa está clara, ¡¡qué mal pasa el tiempo para algunos!!

Sé lo que muchos pensarán, "¿Te crees que tú estás mejor? Como si por ti no pasasen los años, vamos".

Bien, es cierto, por mí también pasa el tiempo, cómo no, pero no tan mal. He vuelto pesando exactamente lo que pesaba cuando me fui (aunque hay que reconocer que la distribución del peso ha cambiado un poco y lo que he perdido de músculo lo he ganado de tripa, las cosas como son), tengo algo menos de pelo (también lo llevo más corto) y bastantes más canas pueblan mi cabeza.

Soy perfectamente objetivo conmigo, tengo espejo en casa, y me veo cada día cuando me ducho, así que positivamente puedo decir que en conjunto me encuentro bastante bien, casi casi mejor que nunca (si vuelvo a entrenar un poquito duro llegaré a ese punto).

En cambio mis amigos... madre mía... Uno habrá engordado como 20 kilos, tal vez más. Otro tiene menos pelo que un litro de vino. A otro yo no le firmaría un seguro de vida porque parece que va a darle un paro cardíaco en cualquier momento. ¡¡Uno hasta se tiñe el pelo!!

Está claro que el tiempo pasa para todos, pero está visto que para algunos pasa claramente más rápido.

2 comentarios:

Ale ;) dijo...

Es claro que el tiempo pasa, lo importante es que haces con él. Es obvio que tú lo has disfrutado, pero a veces, el estrés, los nervios, el caos social y hasta la rutina diaria pueden hacer de uno una maraña de nervios que junto con el tiempo terminan haciendo de ti una persona completamente diferente. No me extraña que después de un tiempo veas en tus amigos a personas casi desconocidas, pero si logras quitar todo eso, sé que encontraras a tus antiguos amigos.

No te preocupes por el paso del tiempo, preocúpate en como disfrutarlo ;)

Saludos y disfruta de la compañía que te rodea :D

Jenn dijo...

Es inevitable que el tiempo pase, y que deje huella en nosotros lo es igualmente. No nos trata a todos por igual, algunas veces es más benévolo, y otras veces, un auténtico hijo de p***.

Como dice Ale, lo importante es disfrutar el tiempo que pasa, y los amigos están ahí, bajo esos 20 kilos de más, ese cabello de menos, o ese paro cardíaco probable. Un buen amigo está siempre, por mucho que cambien las cosas, y por lo tanto, por mucho que cambie su aspecto.

Besitos.