
Ya hace unos días que regresé a mi ciudad. Tuve tiempo de reencontrarme con bastantes de mis amigos y conocidos, y una cosa está clara, ¡¡qué mal pasa el tiempo para algunos!!
Sé lo que muchos pensarán, "¿Te crees que tú estás mejor? Como si por ti no pasasen los años, vamos".
Bien, es cierto, por mí también pasa el tiempo, cómo no, pero no tan mal. He vuelto pesando exactamente lo que pesaba cuando me fui (aunque hay que reconocer que la distribución del peso ha cambiado un poco y lo que he perdido de músculo lo he ganado de tripa, las cosas como son), tengo algo menos de pelo (también lo llevo más corto) y bastantes más canas pueblan mi cabeza.
Soy perfectamente objetivo conmigo, tengo espejo en casa, y me veo cada día cuando me ducho, así que positivamente puedo decir que en conjunto me encuentro bastante bien, casi casi mejor que nunca (si vuelvo a entrenar un poquito duro llegaré a ese punto).
En cambio mis amigos... madre mía... Uno habrá engordado como 20 kilos, tal vez más. Otro tiene menos pelo que un litro de vino. A otro yo no le firmaría un seguro de vida porque parece que va a darle un paro cardíaco en cualquier momento. ¡¡Uno hasta se tiñe el pelo!!
Está claro que el tiempo pasa para todos, pero está visto que para algunos pasa claramente más rápido.